Solo hizo falta una semana de amor para transformar a esta perrita callejera

Solo hizo falta una semana de amor para transformar a esta perrita callejera

Tan común es oír eso de “ese perro ya está hecho a las calles”, “está resabiado, no quiere que le cojan”, que ya es algo que parece normal. A casi nadie le chirría el hecho de dejar que un animal sobreviva a duras penas en la calle, a veces incluso enfermo, sencillamente porque lo metemos en el saco de “callejero”. O, peor incluso, porque nos da igual, somos capaces de pasar de largo ante el sufrimiento de un ser vivo.

Esta es la historia de uno de esos perros a los que es imposible coger, a los que es imposible ayudar. Esta es la historia de Novi, una podenquita de apenas 1 año de edad que vivió el duro invierno en las calles de un frío pueblo de Madrid porque tuvo la mala suerte de dar con los dueños equivocados y con demasiada gente que miraba hacia otro lado. Su sufrimiento no iba con ellos.

Solo hizo falta una semana de amor para transformar a esta perrita callejera

La primera vez que vimos a Novi fue una fría noche de invierno por las calles de Chinchón. Su pánico era evidente, recorría las calles en constante alerta y cuando una mirada se cruzaba con la suya, aun a muchos metros de distancia, huía despavorida. Nos llevó varias semanas averiguar cuáles eran sus zonas más transitadas para averiguar dónde se relajaba, dónde dejaba de correr. Conocía cada centímetro del pueblo, todo el mundo la había visto y, sin embargo, no podían decirnos más que “la veo a veces por aquí o por allá”, tras algún que otro “¿pero pa qué la queréis coger?”.

Tras ir durante más de un mes cada día libre y hablar con medio pueblo, descubrimos que dormía a las puertas de un parador, un lugar amplio con muchas salidas y donde los árboles la protegían un poco de la helada que caía durante la noche, pero donde era imposible hacerle una encerrona. Seguía avanzando el invierno, seguía arreciando la lluvia, y Novi seguía durmiendo empapada, tiritando, a ras de suelo. Y quienes la veían a diario seguían mirando a otro lado.

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Ya nos habían comentado que creían que tenía dueño, nuestra sorpresa fue encontrárnoslos en el pueblo: dos cazadores haciendo como que la buscaban para evitar denuncias por abandono, pero sus búsquedas no duraban más de 15 minutos. Y, como era de esperar, al verles huía casi más de ellos que del resto. “Se había escapado hacía dos meses cazando en un campo cercano y no sabían dónde estaba”, decían. La habían buscado tanto, que ni siquiera habían preguntado en el pueblo de al lado al lugar en el que desapareció, donde la conocía todo el mundo.

Bastaron un par de visitas más por compromiso para que, por presión, nos cedieran a la perra por miedo a que ocasionara algún accidente y ser los responsables. Y nunca más volvieron, mientras su perra seguía durmiendo entre tiriteras y viviendo en pánico constante. This is Spain.

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Cuando por fin trazamos su “recorrido”, ideamos una estrategia para cortar una calle y llevarla hacia ella. Pero la mala suerte quiso que comenzasen obras en toda su zona y coincidiera un festival para que cambiase absolutamente de rutina. Comenzábamos de cero.

A fuerza de ganarnos la fama de locos en el pueblo, los pocos que quisieron ayudarnos se implicaron. Y es aquí donde llega el héroe anónimo. Un señor mayor, con cuya perra sabíamos que jugaba a veces nuestra pequeña Novi, logró que le siguiera con su perra hasta su casa, entrar y esconderse tras la puerta. La curiosidad pudo con el miedo y, tan pronto Novi entró, el señor cerró de un portazo y llamó corriendo para que fuésemos a recogerla.

Si no recuerdo mal, eran las 10 de la noche de un martes cuando recibimos la noticia, pero una vez más cogimos carretera una hora hasta el pueblo. Ésta vez sería la última, Novi no pasaría más noches de frío. Estábamos literalmente dando saltos de alegría, y, por la urgencia del momento, Novi fue directa a casa de una de nosotras de acogida.

El trayecto en coche y la llegada a la casa fue un proceso muy estresante para ella. No sabemos cuánto tiempo llevaría sin contacto humano, pero era descorazonador ver su estrés, queriendo escapar continuamente y sin separarse ni un milímetro de la puerta la primera noche. A pesar del miedo, estaba tan agotada que se quedaba dormida sentada.

Aquí tenéis un pequeño vídeo de la noche del rescate:

Una semana. Eso es lo que hizo falta para transformarla. Una semana de amor y tranquilidad transformaron a Novi hasta el punto de parecer otra perra completamente diferente y olvidar el miedo prácticamente de raíz. ¡Nunca hemos visto una transformación igual!

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Solo hizo falta una semana de amor para transformar a esta perrita 6

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Tras varios días sin parar de dormir porque estaba exhausta, la nueva Novi comenzaba a florecer y a dejarnos alucinados con cada avance.

Ahora, cada mañana Novi da los buenos días a sus compis humanos con besos y lametones, y pasa todo el día jugando con sus compis peludas. Es una perrita absolutamente feliz, cariñosa y alegre. ¡A las fotos me remito!

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Nunca pases de largo ante un ser vivo en necesidad de ayuda

“Si ves a un ser vivo en necesidad de que alguien le ayude, ese alguien eres tú”. Es increíble cómo, con pequeños gestos, podemos cambiar el mundo que nos rodea. Un poco de muchos es un mundo. Novi era vista por decenas de personas a diario que pasaban de largo.

Ella tuvo suerte, pero miles de animales corren la misma suerte a diario por la acción u omisión de personas a lo largo y ancho del mundo. La misma culpa recae sobre los hombros de quien es responsable del abandono, como de aquel que pasa de largo por delante del sufrimiento.

¿Qué puedo hacer si me topo con un animal abandonado o perdido?

Las posibilidades son muchas. Menos pasar de largo, casi cualquier acción puede suponer una gran diferencia para el animal.

Dependiendo de la situación y ante la ausencia de miedo, podemos intentar que se acerque a nosotros. Quizá sea un perro perdido que pueda cogerse sin problemas. (¡Importante! ¡Si tiene miedo, no intentes cogerle ni perseguirle! Muchos perros abandonados van aumentando su pánico debido a la cantidad de personas que intentan acercarse continuamente y a menudo son perros que por su miedo necesitan la intervención de un equipo de rescate, por lo que solo dificultaremos aún más su rescate.)

• Tanto si es viable cogerle como si no, llamar a la policía o al seprona e informar del hecho y el lugar puede ser una gran ayuda. Una llamada no cuesta nada y puede marcar la diferencia.

• Si se puede, intenta sacar fotos del animal o la zona, la información nunca sobra.

• Contacta con protectoras locales para ver si, dentro de lo desbordadas que suelen estar, pueden organizar una batida o un rescate.

• Contacta con grupos de rescate.

• Si vives cerca de la zona en la que se mueve el perro, puedes intentar crear una rutina de comidas para que el perro asocie una hora y un sitio a comida, lo que facilita muchísimo el rescate.

Con el estado absolutamente desbordado de las protectoras y perreras, como ves, es una ayuda increíble todo lo que puedas aportar. Tu ayuda puede cambiar el destino de ese animal. En la intro de este vídeo “Febrero, el mes del abandono”, nuestro amigo Pedro os cuenta en directo algunas de estas posibilidades:

¡No pases de largo, tu pequeño gesto puede marcar la diferencia para que otro animal pueda tener un final tan feliz como el de nuestra pequeña Novi!

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Acerca de Cris

Periodista y fotógrafa apasionada de los viajes y de las historias que necesitan ser contadas. Viajo acompañada de mis trastos de kite y mis tres amores de cuatro patas.

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