10 consejos para adoptar un perro

10 consejos para adoptar un perro

Adoptar un perro debe ser una de las decisiones más importantes de nuestras vidas. Al fin y al cabo, estamos eligiendo a nuestro compañero de vida, a uno de los miembros de nuestra familia.

Por ello, cuando comenzamos a planteárnoslo, lo mejor es tener cuanta más información mejor desde el principio, para tomar la mejor decisión, no dejarnos llevar y tener algunas pautas para no sentirnos muy perdidos si somos «primerizos».

A menudo hay muchas personas que se guían por las razones equivocadas o reducen esta decisión a si quieren un cachorrito o al físico, cuando lo principal en esta decisión es evaluar nuestro estilo de vida y la energía del perro.

¿Cómo elegir qué perro adoptar?

Lo primero que debes tener claro es qué tipo de vida llevas y, en base a ello, deberás pensar en qué perro se adaptaría mejor a ella, para poder ofreceros felicidad mutua.

• ¿Tengo tiempo suficiente para dedicarle a mi nuevo compañero? Si no estás seguro, es mejor que ni te lo plantees, ya que esto debe ser lo primero, disponer de tiempo para pasar con tu nuevo compañero para poder cubrir sus necesidades básicas.

• ¿Qué tipo de vida llevo? Es muy importante que evalúes tu ritmo de vida, ya que si eres una persona con un alto nivel de energía que practica mucho ejercicio o va mucho al campo o a la montaña y tiene posibilidad de llevar a su nuevo compi con él a todas estas actividades, lo ideal para ti es un perro con un nivel de energía alto. Por el contrario, si eres una persona con un ritmo de vida muy tranquilo, lo ideal es que tu nuevo compi sea feliz a ese ritmo.

• ¿Tengo el tiempo que me requiere un cachorro o debo adoptar un perro adulto? Si quieres adoptar un cachorro,debes tener claro lo que implica y si tienes el tiempo y la paciencia necesarias para enseñarle y socializarle hasta su etapa de adulto. No escojas un cachorro por ser super cute porque en cuanto empiece a comerse todos los muebles y a hacer pis por toda la casa se te olvidará lo mono que es si no estabas dispuesto a tener la paciencia que requiere. Adoptar perros adultos tiene muchísimas ventajas y puede ser lo ideal para muchas familias. Por ejemplo, si convives con personas mayores o niños muy pequeños, lo ideal sería un perro adulto y tranquilo. No sería la primera vez que alguien adopta un cachorro de mastín y lo devuelve porque es muy bruto jugando con sus hijos.

• Quiero un perro pequeño porque vivo en un piso. Esta frase es la más escuchada cuando alguien te explica por qué no quiere un perro de más de 10 kg. Por supuesto, es importante pensar en el tamaño de cara a muchos aspectos (por espacio en tu coche, porque viajas mucho en avión y quieres poder llevarlo en cabina, porque le va a pasear una persona mayor…), pero precisamente el de vivir en un piso no es uno de ellos. Aquí lo realmente importante vuelve a ser el nivel de energía del perro, ya que hay perros de 7 kg que son auténticos terremotos que necesitan mucho ejercicio y perros de 18 kg o más que en un piso son alfombras. Realmente, cualquier perro puede vivir en un piso si se le ofrece el ejercicio y los estímulos necesarios para él. Por ello, es importante que te plantees si lo que buscas realmente es un perro pequeño o más bien un perro tranquilo (o ambas cosas). También sucede a menudo al revés, personas que al vivir en una casa con parcela creen que es suficiente para tener cualquier perro sin mayor dedicación que esa, nada más lejos de la realidad.

• ¿Estoy dispuesto a trabajar con él? Si no lo estás y quieres un perro que ya venga amueblado, es mejor que compres un peluche. Es muy importante que seas consciente de lo que el perro que estás a punto de adoptar te va a suponer a nivel de tiempo y esfuerzo, tanto si es un cachorro como si es un perro adulto, y que antes de llevarlo a tu casa lo tengas muy claro porque, para él, volver es otro abandono. Como seres vivos que son, debemos estar dispuestos a enseñarles y a guiarles en todas las situaciones que vayan surgiendo.

¿Y una vez que he elegido a mi nuevo compañero, qué hago?

Una vez que te has enamorado algún peludete afortunado, es importante que sigas unos pequeños consejos para mejorar su etapa de adaptación. Aquí puedes verlos en un vídeo-resumen que hicimos para nuestros adoptantes:

Consejos tras la adopción

1. Crea un vínculo. Una vez que has decidido quién va a ser el nuevo miembro de la familia, es importante que vayas a visitarle varias veces, pasees con él y crees un pequeño vínculo con él. Es increíble lo mucho que facilita y mejora la adaptación al nuevo hogar el hecho de que el perro ya os conozca un poco. Si va a tener compis de 4 patas, es importante también que le socialices con ellos. El mejor método de presentación es el paseo, que caminen juntos y tranquilos, ya que a menudo en los albergues los perros tienen un nivel de estrés mucho más alto de lo normal y salen de paseo mucho más nerviosos de lo habitual, lo que de primeras no es el mejor clima para hacer amigos. Por ello, es mejor dar un paseo con el peludo para posteriormente unir al otro perro al paseo de manera gradual y nunca de frente, sino paralelamente y dejando que sea la calma la que predomine en todo momento.

2. Hazle sentir seguro. Lo cierto es que le ha tocado la lotería, pero él no lo sabe. Sólo sabe que deja atrás todo lo que conoe para aventurarse a un lugar nuevo, gente nueva y olores nuevos. Desde el primer momento en el que el perro pisa su nuevo hogar comienza lo que se llama el periodo de adaptación, y que suele durar desde unos dos meses hasta un año en casos difíciles. En este periodo, el perro se va adaptando a su nueva vida, a su nueva rutina, a la casa, a los límites, etc. Lo más importante a lo largo de esta adaptación es el vínculo que crees con tu nuevo amigo, ya que ese vínculo lo va a determinar todo.

3. Dale su espacio. Al llegar a casa, deja que olfatee todo tranquilamente y pon su lugar de descanso en zona poco transitada, donde él pueda descansar. Cuando esté allí déjale tranquilo, no le atosigues. Sobre todo si hay niños en la casa, es MUY importante que se les enseñe a respetar el espacio y los tiempos del perro y que se les supervise en todo momento cuando interactúen con el perro. Es preferible que siempre sea el perro el que se acerque a los niños y no al revés, para no saturar al animal. Las rutinas de paseo, ejercicio y comida en seguida le darán seguridad.

4. Muéstrale tranquilidad y seguridad. A partir del segundo o tercer día, te convertirás en el referente del perro, por lo que es muy importante que ante situaciones que él desconoce y en las que no sabe cómo reaccionar, te muestres tranquilo y firme. Será la manera más eficaz de decirle a tu perro que ese estímulo no es una amenaza y puede permanecer tranquilo.

5. Aprende a leer su cuerpo observándole para poder saber qué te está queriendo decir. Los perros se comunican entre sí con las llamadas señales de calma, y por tanto también las usará para comunicarse contigo. Es importante que las conozcas para saber interpretar a tu perro en todo momento.

6. Refuerza lo positivo. Es importante que reforcemos con premios y caricias las conductas positivas, como la tranquilidad o el hacer las necesidades fuera de casa, y de este modo las negativas desaparecen sin necesidad de castigar ni sobre estresar al perro.

7. Ve poco a poco. Si no hay ninguna urgencia veterinaria, es mejor que no le lleves al veterinario ni le bañes nada más llegar a casa. Ambas son situaciones de mucha manipulación que estresarían aún más al perro. Si no hay necesidad, intenta esperar un par de semanas. Puedes mientras pasarle toallitas húmedas para quitarle la suciedad hasta que más adelante puedas bañarle.

8. Sin haberlo trabajado, no le sueltes en una zona abierta hasta que hayan pasado mínimo dos o tres meses, cuando el vínculo sea fuerte y hayas comprobado su obediencia. Lo mejor es que comiences a enseñarle el «ven» en zonas cerradas tipo pipican grandes, y cuando obedezca podremos ir aumentando estímulos y comprobando que obedece. Después, lo ideal es comprar una correa muy larga de unos 15 metros y pasear con ella, haciendo como si no existiera y el perro fuera suelto cerca de nosotros. Una vez que nos obedece en todas las situaciones, podemos comenzar a dejar esa correa suelta atada a él, ya que en caso de que el perro salga corriendo porque algo le asuste o persiguiendo algo, siempre será más fácil pisar esa correa.

9. Enséñale a quedarse sólo en casa desde el principio. Los perros desarrollan ansiedad por separación por asociar mal el quedarse solos. Es importante que desde el principio le dejes sólo intervalos muy cortos de tiempo (un minuto o menos), siempre con algún estímulo que le guste (juguetes de olfato o de comida, tipo kong). La idea es invertir la situación y que casi casi empiece a desear que te vayas para que le des su juguete favorito. Debemos ir aumentando el tiempo muy poco a poco y siempre comprobando que sigue tranquilo. Es mucho más fácil prevenir la ansiedad que tratarla después, por lo que es mejor empezar a enseñarles desde los primeros días.

10. Por supuesto, esto sólo son pautas generales de ayuda a la adaptación, pero si ves que tu perro comienza a desarrollar alguna conducta que quieres frenar, puedes ponerte en contacto con la protectora para que te aconseje o con un educador de confianza para atajar el problema cuanto antes.

Espero que estos consejos te sirvan de ayuda para esa primera etapa de la adopción y sobre todo que seas feliz con tu nuevo amigo. Si tienes cualquier duda, ¡no dudes en hacérmela llegar a través de los comentarios!


Acerca de Cris

Periodista y fotógrafa apasionada de los viajes y de las historias que necesitan ser contadas. Viajo acompañada de mis trastos de kite y mis tres amores de cuatro patas.

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